Remedios Naturales

LOS ORÍGENES DE LA HOMEOPATÍA

Que es la homeopatia y su origen - LOS ORÍGENES DE LA HOMEOPATÍA


Hipócrates, médico griego del siglo V a. de C. conocido como “el padre de la medicina”, fue la primera persona que comprendió el principio que trata el organismo con un remedio que produce síntomas similares a la dolencia sufrida. Además él creía que los síntomas específicos de una persona, sus reacciones particulares a una dolencia y las fuerzas sanadoras propias de la persona eran importantes para el diagnóstico y la elección de la terapia. Sobre esta base construyó su propio botiquín medicinal de remedios homeopáticos. Pero fue el alemán Samuel Hahnemann (1755—1843) quien desarrolló la homeopatía como se conoce y practica hoy. Hahnemann, médico, químico y autor importante se había desilusionado progresivamente de los tratamientos de entonces, entre los que se hallaban prácticas violentas como la sangría y la purga, y grandes dosis de medicinas que a menudo debilitaban más que la propia enfermedad. Aun así era evidente que esas prácticas no funcionaban, pues cundía la enfermedad. Hahnemann fue uno de los primeros médicos en abogar por la mejora de la escasa higiene de los hogares y los lugares públicos, e insistió en la importancia de una buena dieta, aire fresco y un mejor nivel de vida para todos. Pero la desilusión ante la falta de respuesta a sus iniciativas hizo que en un momento dado decidiera dejar la práctica médica. En 1789 se trasladó a Leipzig donde se dedicó a traducir textos médicos.

Al traducir uno de esos textos en 1790, A Treatise on Materia Medica, del Dr. William Cullen de la Universidad de Londres, Hahnemann reparó en un apunte que le conduciría a sentar los fundamentos de la práctica homeopática.

Cullen escribió que la quinina (el extracto de una corteza peruana) era un tratamiento eficaz para la malaria por sus cualidades astringentes. Como químico, Hahnemann sabía que la quinina era eficaz contra la enfermedad, pero dudaba que ello se debiera a su astringencia. Decidió investigarlo y durante unos días él mismo tomó quinina y anotó sus reacciones. Vio que desarrolló todos los síntomas de la malaria: palpitaciones, pulso irregular, mareos, somnolencia y sed, aunque no tenía la enfermedad. Cada vez que tomaba una nueva dosis, volvían los síntomas. Creyó que la capacidad de la quinina para inducir los síntomas de la malaria, la volvía eficaz como tratamiento. Para respaldar esta teoría, dio unas dosis -a las que llamó “provings”, pruebas, ensayos- de quinina a unos voluntarios, anotó sus reacciones y halló resultados similares.