Remedios Naturales

LA MEDICINA CONVENCIONAL Y LA TRADICIÓN POPULAR

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Los consultorios médicos están abrumados por las constantes visitas de personas que sufren enfermedades menores. La medicina convencional tiene su lugar y nadie puede negar que alarga la vida y la posibilidad de sobrevivir a enfermedades graves. Pero tiene sus inconvenientes y uno de los principales es nuestra dependencia de ella. La mayoría no somos capaces de escuchar nuestros cuerpos y responsabilizarnos de nuestra salud, en nuestro propio entorno. Incluso los médicos convencionales aprueban los remedios simples para tratar los repetidos riesgos de la vida cotidiana: tos y resfriados, garganta irritada, cortes, magulladuras, infecciones cutáneas y muchos otros, porque alivian la presión sobre los sistemas médicos y les permiten dedicar más tiempo a los casos más graves.
En el pasado, cuando la medicina convencional no tenía mucho que ofrecer y la gente no se podía permitir visitar al médico, las dolencias menores se trataban con el sentido común. En realidad, la medicina convencional occidental ha adoptado muchos de aquellos remedios. Su popularidad se debe sencillamente a que son eficaces. En muchas ocasiones funcionan mejor o por lo menos igual que algunos de los fármacos modernos y parece que los efectos secundarios complican menos el tratamiento. Su empleo generalizado nos independiza de la habilidad médica convencional y nos perrmite confiar más en nosotros mismos. El poder retorna del médico al paciente, ahorrando tiempo y dinero a todos y nos da una oportunidad para gestionar nuestra propia salud. Una vez aprendidos los remedios populares y domésticos, podemos usarlos una y otra vez.